Muchas personas, aunque presenten ciertas conductas problemáticas, muestran una tendencia habitual a obedecer las instrucciones que les dan, incluso para detener la conducta problemática. En estos casos, puede utilizar las instrucciones para reorientarles hacia actividades más apropiadas o para que abandonen las actividades en curso. Las instrucciones pueden ser verbales, escritas o gestuales.