Muy numerosos factores inciden en el bienestar emocional de las personas: en unos casos, inciden de forma positiva, promoviendo o incluso mejorando el bienestar de la persona; en otros, inciden de forma negativa, disminuyendo el nivel de bienestar emocional o incluso generando situaciones de estrés emocional. Tanto en un caso como en otro, esos factores pueden ser de carácter externo o interno.
En esta ficha se describen los factores internos, y en la ficha anterior los factores externos.
- Transición entre ciclos de vida.
- El paso de la infancia a la adolescencia, de la adolescencia a la edad adulta o de la edad adulta a la vejez constituyen momentos fundamentales de transición en la vida de todas las personas. Cualquier cambio en el ciclo vital lo es y lo es para cualquier persona, tenga o no tenga discapacidad.
- Estos momentos de transición pueden resultar todavía más difíciles en los casos en los que, al cambio en el ciclo vital, se asocia, como es habitual, un traslado de domicilio y/o de servicios: por ejemplo, un traslado desde el domicilio familiar o la vivienda de vida independiente a un servicio residencial; del centro residencial en el que la persona ha vivido durante su edad adulta a un centro residencial de personas mayores cuando alcanza una determinada edad; un traslado del centro educativo a un centro de atención diurna, etc.
- En estos casos, es esencial planificar el cambio para limitar al máximo el impacto emocional de la transición.
- En los casos en los que el momento de transición se ve, además, acompañado por cambios hormonales, como es el caso durante la pubertad, con la aparición de la menstruación, o al final de la edad madura con la aparición de la menopausia o de la andropausia, pueden sufrirse cambios de humor y de conducta que, si bien son de carácter transitorio, pueden afectar al equilibrio emocional de la persona.
- Enfermedad.
- Las personas con discapacidad pueden sufrir, con mucha rapidez, cambios considerables en su estado de salud física -bien de forma temporal, a causa de una enfermedad común bien de forma permanente, a causa de una enfermedad crónica- y esto, a su vez, puede repercutir en su salud mental y en su bienestar emocional.
- En los casos en los que la gravedad de la enfermedad determina que la persona se encuentre en fase terminal, el impacto en el bienestar emocional de la propia persona y de quienes se encuentran en su entorno, puede ser muy notable. Es importante articular los medios de apoyo psicológico y emocional más adaptados porque pueden contribuir a prevenir la angustia terminal y aliviar el sufrimiento, tratando de garantizar el máximo confort.
- Dolor.
- El dolor físico, emocional, psicológico, espiritual, puede tener un fuerte impacto en el bienestar emocional de las personas con discapacidad.
- Asimismo los sucesos estresantes, relacionados con la salud -por ejemplo, una intervención quirúrgica, pueden repercutir notablemente en el estado de ánimo y en el bienestar emocional.
- Medicación.
- Determinados medicamentos pueden tener efectos secundarios que afectan al bienestar emocional. Por ejemplo, algunos medicamentos destinados al tratamiento de la epilepsia pueden tener efectos depresivos.
- Duelo.
- En los casos de discapacidad sobrevenida, las personas se ven muy afectadas por la pérdida de la capacidad funcional y por el impacto que esa pérdida tiene en su proyecto de vida.
- Por otra parte, la conciencia misma de las limitaciones físicas e intelectuales genera un sufrimiento emocional muy intenso.
- Para afrontar estas situaciones, es esencial que las personas cuenten con apoyos psicológicos y emocionales que les permitan asumir su nueva realidad y reconstruir un proyecto de vida.