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Krisi-egoeretan jokaera problematikoei aurre egiteko jarraibideak

2. Urratsa: Adingabekoaren ikuspegia aztertu

Esta fase comienza a partir del momento en el que se han enfriado las emociones y se dispone del adecuado contexto de diálogo individual.

Como los educadores bien saben, no siempre será fácil conseguir esta situación después de un episodio de crisis, pero este es el objetivo fundamental de la fase anterior y el trabajo al que deben destinar todos los esfuerzos de los educadores.

Es un punto en el que se puede comenzar a establecer un diálogo y es muy importante la expresión que se utilice para invitar a hablar de lo sucedido, de ahí las recomendaciones concretas que se hacen a continuación.

El diálogo no busca culpables, o explicaciones en términos de interrogatorio, los objetivos son otros.

Lo fundamental de esta fase se resume del modo siguiente:

  • Manejar preguntas muy abiertas: Se trata de llegar a la vivencia personal que ha tenido el chico o la chica en la situación de conflicto que acaba de suceder. Para facilitar esta expresión es muy importante evitar las preguntas de tipo causal como ¿por qué te comportas así? O cualquier tono similar de desaprobación o sanción. Lo importante de esta fase es mantenerse en el nivel de la descripción que el propio chico o chica puede hacer de lo que ha ocurrido. Preguntas muy sencillas del tipo: ¿qué ocurrió?, de forma abierta y buscando la descripción son las más facilitadoras. Como es lógico, el tono que se emplee en la interrogación es el factor más importante para facilitar la confianza y el diálogo.
  • Empatía y mensajes espejo: Explorar el punto de vista del otro significa explorar las emociones experimentadas y tratar de conectar empáticamente con el chico o chica. La escucha activa y los mensajes del tipo: “¡estabas realmente enfadado!” O cualquier otra descripción de los sentimientos o del estado de ánimo, supone una invitación al diálogo y una muestra de interés y sintonía.
  • La escucha activa como técnica esencial: En esta fase el objetivo esencial es escuchar e invitar al chico o la chica a expresarse y explicar su punto de vista y lo que ha ocurrido, tal como lo ha vivido. Es esencial evitar interrupciones interpretaciones y consejos prematuros. Como tal, la escucha activa supone estimular la conversación del otro tratando de empatizar y demostrar que podemos ponernos en su lugar y sentir como él o ella se siente.
  • Referencia al episodio real ocurrido: Es importante que el educador ponga toda su atención en que, en esta primera fase, el punto de vista del chico o chica se refiera a la descripción de lo ocurrido, como punto esencial para poder pasar a las fases siguientes. No interesan este momento otro tipo de análisis más generales, o profundizar en cuestiones diferentes.
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