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Evaluación de los Planes Integrales de Desarrollo Comunitario

Segunda etapa: Expansión e impulso institucional (2005-2011)

Contexto

En esta etapa la administración local se muestra proactiva en relación al impulso y el soporte institucional de la acción comunitaria en la ciudad. En el Plan de Actuación Municipal (PAM) 2004-2007 se incorpora como objetivo impulsar los Planes de Desarrollo Comunitario, que debían llegar a todos los distritos de Barcelona. El Ayuntamiento de Barcelona publica el Marco Municipal para la Acción Comunitaria (2005) donde se recogen las bases conceptuales y metodológicas de la acción comunitaria y de los Planes de Desarrollo Comunitario. Los Planes de Desarrollo Comunitario son concebidos como apuesta para combatir la exclusión social desde estrategias territoriales de proximidad. Se cuenta, por lo tanto, con un ideario claro respecto a su papel como política pública; se crea el Servicio de acción comunitaria (equipo municipal para el seguimiento de las experiencias en la ciudad) y se firma un convenio de colaboración (2008-2010) con la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) para la formación, el acompañamiento y la generación de materiales de soporte y análisis de las experiencias. Como resultado, se editan y difunden diversos materiales, publicaciones e investigaciones. (…)

Un aspecto remarcable del contexto social es la continuidad en la desafección política y, a partir del 2008, de cierto freno o dificultad en la participación comunitaria derivada de la fuerte crisis económica. La etapa se verá cerrada por el fin el ciclo político en el que Convergencia i Unió (CIU) pasará a gobernar la ciudad y por la explosión del movimiento de los indignados del 15M que coincidirá con las elecciones municipales de 2011.

 

Características generales de los Planes de Desarrollo Comunitario en esta etapa:

  • En este periodo se desplegaron diez nuevos Planes de Desarrollo Comunitario, nueve de ellos en los tres primeros años y, el décimo, en 2010, ya en pleno periodo de crisis económica.
  • En siete de los diez Planes de Desarrollo Comunitario, las experiencias fueron impulsadas de manera conjunta entre la administración y las entidades; en el resto, el impulso corresponderá a las entidades.
  • El tipo de entidades que lideran y/o gestionan estos Planes de Desarrollo Comunitario es diverso y las asociaciones de vecinos quedarán diluidas como un actor más en esa diversidad.
  • La dinamización y aplicación de la metodología comunitaria es llevada a cabo por un único/a técnico/a comunitario, con la excepción de La Barceloneta y de Poblenou (Apropem-nos) que trabajan en torno a ámbitos temáticos específicos (gente mayor y diversidad cultural, respectivamente).
  • La participación de los recursos y servicios públicos en las nuevas experiencias de esta etapa es menos relevante que en la etapa anterior.
  • El enfoque metodológico por parte de los técnicos (dinamizadores) comunitarios en las nuevas experiencias de esta etapa pone el foco en la generación de trabajo conjunto entre entidades para la realización de actividades y proyectos en los que los servicios públicos son un participante más, en caso de que participen.
  • Los diagnósticos comunitarios se realizan de forma más rápida, sin soporte externo, con menos recursos y menor peso de los servicios públicos en su diseño y desarrollo.
  • En términos generales, el modelo organizativo de las experiencias se vertebra a partir de las actividades o proyectos conjuntos que lidera el equipo comunitario que también dinamiza las entidades.
  • No se generan espacios que articulen la participación amplia de los servicios públicos del territorio como había ocurrido en la etapa anterior. La participación de la población en los espacios de trabajo se vehicula a través de representantes y técnicos de las entidades; sin embargo, hacia finales de esta etapa, se percibe una incipiente participación de personas individuales.
  • Aunque existe el Servicio de Acción Comunitaria, los distritos siguen teniendo un peso importante en la relación con los Planes de Desarrollo Comunitario. A finales de esta etapa se crea la figura del técnico de barrio, como figura que debe facilitar o aproximar la administración local (central y de distrito) al territorio. Esta figura, que depende de los distritos, pasa a participar de los espacios de seguimiento de los Planes de Desarrollo Comunitario.

 

Principales resultados obtenidos

A continuación, se señalan los principales resultados obtenidos por los Planes de Desarrollo Comunitario implementados en la ciudad de Barcelona en esta segunda etapa:

  • Las transformaciones en las políticas públicas
    • Se concretan en cierta incidencia por parte de determinados Planes de Desarrollo Comunitario consolidados en orientar las acciones de nuevos proyectos que se puedan desarrollar en los territorios. Ese fue el caso de Roquetes y de Besòs-Maresme en relación con la Llei de Barris o el de Roquetes respecto del Pla Educatiu d’Entorn impulsados por la Generalitat.
    • Con todo, en términos generales, sigue existiendo cierta debilidad en el aprovechamiento de las dinámicas comunitarias que han generado estos Planes de Desarrollo Comunitario en el impulso de nuevas políticas territoriales.
    • Por otra parte, la transformación en las políticas se produce en la reorientación del trabajo de los servicios públicos allí donde se ha consolidado y sostenido la participación a partir de proyectos concretos. Debemos apuntar, sin embargo, que esto no ocurre de forma generalizada en todos los territorios y que se da una notoria diversidad de situaciones tanto en los Planes de Desarrollo Comunitario creados en la primera etapa como en los de la segunda.
  • Las transformaciones en las condiciones de vida son equiparables a las de la primera etapa.
    • Las propias experiencias identifican como principal reto el desplegar iniciativas que tengan un impacto real sobre la vida de las personas, sobre todo las afectadas por el contexto de crisis que se inició en el año 2008 (Morales y Rebollo, 2010).
  • Las transformaciones en las relaciones de poder se concretan en la consolidación de dos o tres experiencias como sujeto político e interlocutor de cara a la administración.
    • De forma generalizada, puede señalarse que, allí donde existía un liderazgo fuerte, continúan al frente las mismas personas que los iniciaron. Hacia finales de 2010, las experiencias activas, tanto de la primera como de la segunda etapa, identificaban como principales dificultades (Morales y Rebollo, 2010).:
      • el conseguir la implicación y corresponsabilidad de entidades y personas para el desarrollo de los Planes de Desarrollo Comunitario y los proyectos;
      • el sentimiento de aislamiento y desborde por parte de los dinamizadores/as comunitario/as que trabajan solos/as;
      • la existencia de mensajes contradictorios entre las orientaciones de distrito y de otros profesionales municipales, así como el desencaje con proyectos de ámbito territorial paralelos;
      • el sistema de financiación de los proyectos
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