Ir directamente al contenido

Fases del itinerario individualizado de inserción

Los itinerarios individualizados de inserción se articulan siguiendo la metodología aplicada en todo tipo de intervención social, por lo que se distinguen las siguientes fases:

  • Acogida o recepción del caso

Supone la primera aproximación entre la profesional y la persona. En estos primeros contactos está en juego la posibilidad de entablar un vínculo relacional, un enganche sobre el que se cimiente el proceso de incorporación y los posibles cambios posteriores.

La acogida supone:

  • Una primera aproximación entre el/la profesional y la persona
  • Encuadrar la intervención hacia el cambio, resituar posibles expectativas desajustadas y generar otras
  • La posibilidad de establecer un vínculo relacional, un enganche sobre el que se cimiente el proceso de acompañamiento
  • Comprender la individualidad y la singularidad de la persona.
  • Devolver a la persona atendida que ella es quién más sabe de lo que realmente le pasa.

 

  • Elaboración del diagnóstico social

Como señala Cristina de Robertis (2003), el Diagnóstico supone pasar por las 3 “C”: Conocer, Clarificar y Comprender, para así poder actuar sobre las causas y los síntomas provocados por la situación, problema o necesidad.

La fase de diagnóstico puede dividirse en dos subfases:

 

  • Subfase I: Proceso de estudio e investigación
  •  
  • Se trata de un primer momento de recopilación, registro y valoración de factores condicionantes y potencialidades o prediagnóstico de la situación que, partiendo del principio de confidencialidad, está dirigido a la recogida de información necesaria y complementaria a la existente. El objetivo no es recoger mucha información, sino recoger la información pertinente.
  •  
  • Dada la reiterada importancia que un diagnóstico integral tiene en el modelo de trabajo, resulta necesario establecer al menos un consenso sobre cuáles son las dimensiones imprescindibles a tener en cuenta.  
  •  
  • En este sentido, se han tomado como referencia las recogidas por el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales de Gobierno Vasco en el documento “Instrumento Técnico Común de Valoración de la Exclusión Social”. En ellas, se hace referencia a los siguientes ámbitos, en los que, a su vez, cada dimensión define una serie de factores a analizar:

 

Recordemos que el Diagnóstico debe ir enfocado a la intervención, de forma que si tenemos 5 áreas de diagnóstico, debe haber 5 áreas de intervención y de evaluación.

 

  • Subfase II: Valoración diagnóstica
  •  
  • Se entiende el Diagnóstico como un juicio de carácter profesional establecido por la profesional o por el equipo, en base a relacionar y explicar los datos obtenidos en el anterior proceso de investigación, sentando los cimientos para el establecimiento del plan de intervención personalizado.
  •  
  • En los casos en que se trabaje en equipo, el diagnóstico debe ser también consensuado en el marco del equipo.

 

  • Diseño conjunto del itinerario individualizado de inserción

El diseño hace referencia al conjunto de objetivos y actividades que se plantean con la persona participante y los miembros de la familia de cara a avanzar en la incorporación social. Está elaborado en base al diagnóstico. Habrá que determinar, conjuntamente con la persona participante y su unidad familiar, las áreas de trabajo en las que se requiere intervención, respetando los ritmos de los participantes y sus familias, priorizando las necesidades y siendo realistas respecto a los tiempos.

 

  • Evaluación

Desde una perspectiva de evaluación continua, la evaluación de un plan debe ser un proceso continuo de revisión del trabajo desarrollado, de los acuerdos alcanzados, de las tareas acometidas por ambas partes, y debe ser entendida como un proceso crítico que tiene como finalidad identificar los cambios, metas o progresos obtenidos en la persona o unidad familiar a partir de la ejecución del plan propuesto, para así poder introducir las modificaciones o mejoras necesarias.

Debe permitir:

  • Medir resultados
  • Reorientar los acuerdos y los procesos
  • Establecer acciones de mejora en la intervención
  •  
  • Cierre de la intervención

En esta fase se deberá reconocer el éxito (aunque sea parcial) de las intervenciones y de la persona, y trabajar el desapego y la autonomía. En algunos casos e intervenciones, existe una inercia por la cual las personas atendidas pasan de un recurso a otro y de un/a profesional a otra, creándose una sensación de deriva y desorientación. Cuando realmente se ha establecido una relación profesional de referencia, el cierre del proceso es importante, ya que puede resultar duro y frustrante para la persona.

VOLVER
IMPRIMIR
COMPARTIR

Customización de cookies

Cookies Analytics

Este sitio web utiliza cookies de terceros para cuantificar el número de usuarios y así realizar la medición y análisis estadístico de la utilización que hacen los usuarios del servicio ofertado. Para ello se analiza su navegación en nuestra página web con el fin de mejorar la oferta de productos o servicios que le ofrecemos por medio de la cookie Google Anlytics

Cookies para compartir en redes sociales

Usamos algunos complementos para compartir en redes sociales, para permitirle compartir ciertas páginas de nuestro sitio web en las redes sociales. Estos complementos colocan cookies para que pueda ver correctamente cuántas veces se ha compartido una página.