Es imprescindible conocer cuáles son los factores determinantes o factores causales, de cada uno de los problemas y necesidades detectados. En general, se habla de factor determinante para designar a la causa principal de un fenómeno. Si no llegamos a tener una comprensión mínima acerca de las circunstancias, hechos, acontecimientos o situaciones que han provocado un problema, difícilmente podremos desarrollar estrategias de intervención adecuadas que permitan mitigarlos o resolverlos con eficacia.
También es conveniente identificar en el diagnóstico los factores condicionantes que están presentes en la situación y el entorno en que se encuentra el sujeto. A diferencia de los factores determinantes (que son los que configuran y producen cada situación-problema), los factores condicionantes son los que "moldean" o "matizan" esa situación, pueden actuar como circunstancias coadyuvantes o detonantes, pero sin predeterminar al sujeto.
Se trata de hechos, acontecimientos, situaciones o procesos que pueden tener influencia en la evolución de la situación-problema; pero que no ejercen dicha influencia con la misma intensidad ni de la misma manera. Son los factores que pueden ayudar o dificultar la solución del problema o la satisfacción de una necesidad y que, en muchas ocasiones, también pueden actuar de manera neutra, dependiendo de las circunstancias que se confronten.
Con frecuencia este tipo de factores condicionantes forman parte de los contextos de proximidad en que se desenvuelve la vida cotidiana de las personas.
Para un buen diagnóstico social, la detección de este tipo de factores puede ser muy útil, ya que nos permitirá prever por anticipado posibles trayectorias de evolución de los acontecimientos, y nos ayudará a construir diversos escenarios de futuro, previos a la decisión de intervenir en una u otra dirección.
Identificar este tipo de factores conlleva su descripción, así como una valoración acerca de su posible influencia (en qué condiciones influenciaría la situación, y en qué dirección: a favor o en contra de su solución).
Los factores que llamamos protectores, tienen mucho que ver con las relaciones y los vínculos sociales del sujeto: su naturaleza, cantidad, intensidad y contenido.
Estas "resistencias" son las que pueden evitar la catástrofe en muchas situaciones de riesgo y vulnerabilidad, las que pueden amortiguar el daño que factores estructurales determinantes y factores circunstanciales condicionantes pueden provocar en los sujetos.
(…) La identificación de estos factores permitirá pronosticar y prescribir en aquellos casos donde se haya detectado una determinada patología (o problema social). Pueden detectarse factores de riesgo tanto en el ámbito personal, como social y ambiental. Para establecer medidas de riesgo, el procedimiento que propone J. M.a Rueda, y los ejemplos con que lo ilustra, nos parecen sumamente útiles. Así, evaluar el riesgo supone:
Aguilar, M.J., Trabajo social: concepto y metodología. Serie: Ensayos, Manuales y Textos Universitarios, Madrid, Consejo General del Trabajo Social, Paraninfo, 2013, 435 p.