Herramienta informática para el trabajo social
Este modelo de diagnóstico trata de responder al carácter multidimensional de la realidad social, con la que los y las profesionales se enfrentan a diario.
Destacamos algunas cuestiones que consideramos básicas en el funcionamiento de esta herramienta:
- Parte de un planteamiento que considera la etiología multifactorial de los fenómenos sociales, desde una visión global e integral. Trata de responder al carácter multidimensional de la realidad social con la que las y los profesionales se enfrentan a diario, por lo que se ha incorporado una selección de más de 60 variables, indicadores de posibles carencias o necesidades, los cuales se agrupan en torno a 13 dimensiones:
Situación económica
Ocupación/Trabajo
Situación vivienda
Relación convivencial personal y familiar
Organización de la vida cotidiana
Escolarización
Competencias: habilidades sociales, formación académica /capacidad profesional, información recursos.
Salud
Discapacidad-dependencia
Ajuste psico-afectivo
Aceptación social
Participación
Relaciones sociales
- Además, las dimensiones se agrupan en torno a 5 factores: económico-laboral, convivencial, personal, socio-sanitaria y social.
- Cada indicador se concreta en diferentes categorías e intervalos, de modo que nos permite valorar la situación del usuario, calificándola como adecuada, deficiente o muy deficiente, según la opción seleccionada. No obstante se podrá incorporar la información que el o la profesional considere necesaria de cara a obtener una visión individual y singular de cada persona.
- El diagnóstico perfila junto a la definición-valoración de problemas o puntos débiles, las potencialidades del sujeto, las fortalezas. Permite identificar necesidades y oportunidades, ambos deben ser tenidos en cuenta en la intervención.
- Los puntos débiles y potencialidades quedan recogidos en la pantalla de diagnóstico mediante colores tipo semáforo, ofreciendo una fotografía gráfica de la situación de la persona y del hogar.
- El o la profesional será quien decide, dependiendo de la persona y situación-problema, sobre qué aspectos desea recoger información, pudiendo indicar en cada dimensión la opción «No procede» (NP), si la situación del usuario hace innecesaria recoger la información relativa a dicha variable o «Información pendiente» (IP), en caso de ser necesaria la recogida de información en posteriores entrevistas.
- La herramienta de diagnóstico permite señalar los núcleos de intervención susceptibles de modificaciones, las áreas de necesidad que precisan de una actuación profesional programada para su transformación, descubrir los indicadores y factores que dificultan el desarrollo personal y social de las personas, la identificación y la priorización de sus problemáticas y necesidades, llegar a una visión de los problemas, su naturaleza, su magnitud y, de esta manera, poder plantear alternativas de intervención, una acción adecuada que asegure la eficacia y racionalidad de la acción.
- Permite la comparación de situaciones de diferentes personas. Puede ser considerada como punto de referencia, pauta o modelo para los y las profesionales, ya que permite calificar las situaciones analizadas como adecuadas o deficitarias.
- Permite realizar un seguimiento y observar la evolución del caso en el tiempo. Ofrece una definición dinámica del diagnóstico, en cuanto que ningún diagnóstico es definitivo.
- Permite contrastar la información del diagnóstico con la persona. La valoración de la persona queda registrada en una pantalla, constituyendo la base del proceso negociador.
- Incorpora la posibilidad de definición de un pronóstico, ofreciendo pautas al profesional para su reflexión.
- La definición del diagnóstico constituye el inicio del proceso, ya que la herramienta permite también consensuar y negociar proyectos de intervención, realizar un seguimiento de los mismos, firmar convenios de inserción, y ofrece pautas de evaluación del proceso de intervención.