El encuadre debe estar ubicado dentro del proceso de acogida, debe realizarse de forma entendible y con un lenguaje adaptado, ya que se trata de configurar el propio espacio de intervención y las interacciones que en él se puedan llevar a cabo. Desde la lógica del acompañamiento, debe quedar claro qué es lo que la persona puede esperar de su referente.
Se trata también de ajustar expectativas y generar otras, aclarar el qué, el porqué y el cómo de la intervención, y establecer a grandes rasgos, los puntos fundamentales de la intervención y definir qué puede y qué no puede esperar el/la usuario/a de la intervención.
