Apoyo educativo, Ayudas a la familia, Buenas prácticas, Delincuencia juvenil, Entorno educativo, Estudio cualitativo, Intervención familiar, Juventud, Juzgado de menores, Menores, Política familiar, Prevención, Protección de menores, Violencia, España, Panorama internacional, Unión Europea
Es evidente que la prevención eficaz y el control de la desviación y la violencia juvenil exigen la adopción de una perspectiva amplia. En cuanto a los actores implicados en ella, la prevención no debe limitarse a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (agentes de control) sino que debe incluir al trabajo social, la escuela o la comunidad –agentes de prevención. En cuanto a las características y comportamientos que deben abordarse mediante la intervención, ha de tenerse en cuenta que las medidas no deberían centrarse solamente en la violencia sino que deben incluir otros tipos de delincuencia, con un énfasis especial en el uso y abuso de sustancias legales e ilegales. En cuanto a los destinatarios de la intervención, es preciso trabajar tanto con medidas de prevención primaria que abordan a los jóvenes en general (por ejemplo, en el campo de la prevención del abuso de alcohol) como con medidas específicas dirigidas a quienes ya han cometido delitos o protagonizado actos violentos. Por último, las medidas preventivas deben trabajar desde un contexto micro a una perspectiva macro. Sobre todo porque eso que llamamos desviación está profundamente enraizado en las condiciones particulares, locales y regionales (familia, escuela, grupo de pares, comunidad) de los jóvenes, han de ser tenidas en cuenta.