Las actividades dirigidas a favorecer la reminiscencia, es decir la recuperación de recuerdos olvidados, pueden resultar muy benéficas para las personas mayores: puede contribuir a mejorar su bienestar general, su autoestima y su sentido de identidad. Conlleva conversaciones sobre el pasado, en las que la persona mayor intercambia recuerdos con personas de su misma edad, que pueden ser otras personas residentes, familiares o amigas, o con personas más jóvenes, como nietos que le visitan y profesionales que le atienden. El hecho de relatar, de transmitir esos recuerdos le produce a la persona la sensación de que se valora quién es, lo que sabe, lo que hizo. Y, sin duda, es una forma de añadir significado a las conversaciones que se mantienen.
Para desarrollar estas actividades, puede recurrirse a diversos elementos que pueden actuar como activadores de los recuerdos impactando en nuestros sentidos: