Como se ha dicho, la dimensión relacional es la piedra angular del Paradigma de la Atención Centrada en las Relaciones. Cuando se alude a estas últimas, todo el mundo parece saber, intuitivamente, por su propia experiencia vital, qué se entiende por relaciones genuinas, auténticas, que tienen en cuenta la condición humana de las personas y su unicidad. Lo difícil es formular cómo se establece este tipo de relaciones, debido a la complejidad de los vínculos relacionales derivada de la multitud de factores que inciden en ellos y debido también a un cierto nivel de abstracción en la definición de las pautas que pueden contribuir la generación de estas relaciones.
Este apartado es un intento de formulación de esas orientaciones, y se construye en torno a las nociones de empatía y compasión, entendida la primera como la capacidad de comprender y de identificarse con la otra persona y con su sufrimiento, a nivel cognitivo y emocional, y entendida la segunda como una noción más proactiva, centrada en el deseo de aliviar ese sufrimiento y en la acción dirigida aliviarlo.
Este tipo de atención se fundamenta en la forma en que las personas se relacionan entre ellas y no se refiere a lo que deciden hacer PARA otras personas sino a lo que eligen hacer CON otras personas. Más concretamente, una atención empática y compasiva responde a los siguientes atributos:
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