Para las personas familiares allegadas es importante participar en la elaboración de la valoración y del plan de atención individualizada porque es una manera de garantizar que la atención prestada en la residencia va a tener en cuenta no solo la historia de vida de la persona, sino sus capacidades, sus preferencias, sus deseos, sus necesidades y las formas de prestación de apoyos que mejor responden a su situación y las que peor se ajustan a ella. Para ellas, es la vía por la que pueden transmitir un conocimiento y una experiencia adquirida, muchas veces, durante años de atención en el domicilio familiar, lo cual refuerza su sensación de confianza y seguridad.
Desde esta óptica, también es fundamental que la persona familiar de referencia conozca a la o las personas profesionales referentes de la persona usuaria, de modo que conviene que la residencia le comunique sus nombres por escrito tan pronto como sean asignadas como referentes.