Conviene que la dirección y los mandos intermedios animen al personal a tener iniciativa, a ensayar nuevas formas de hacer, respetando, naturalmente, los derechos de las personas y garantizando la seguridad de las personas. Se trata de evitar la reproducción sistemática, con todas las personas, de las mismas pautas estándar, porque esta rutina es la que conduce a la despersonalización de la atención y también contribuye a la pérdida de interés por el trabajo. Es necesario promover cierta creatividad, que, necesariamente, va de la mano de la personalización y de la participación de la persona usuaria y, en su caso de su familiar o persona allegada, en diseñar nuevas formas de hacer una u otra tarea, mejor ajustada a las preferencias y necesidades de la persona residente.