Al ingresar en el servicio, conviene preguntar a la persona mayor cómo quiere que el personal se dirija a ella e indicarlo en su plan de atención individualizada; lógicamente, a medida que pase el tiempo y crezca la confianza en sus relaciones con el personal, esta pauta puede evolucionar y cambiar de forma natural.
Por otra parte, es fundamental dirigirse a ellas como lo que son, personas adultas. Recurrir a formas de hablar infantilizantes no es una pauta adecuada: son personas adultas y muchas de ellas, aunque no lo manifiesten abiertamente, viven mal esta forma de relación.