Conseguir que las personas residentes se sientan parte integrante de la residencia o, mejor dicho, de la comunidad que el conjunto de las personas -usuarias, profesionales y familiares u otras personas allegadas- conforman en el contexto residencial, es necesario conseguir crear un ambiente amable y reconfortante propicio al establecimiento de relaciones genuinas basadas en la empatía, la compasión y la reciprocidad. A ello puede contribuir:
- Tratar de crear un contexto acogedor, propio de un lugar de vida. Sin duda puede contribuir a ello fomentar la participación de las y los residentes en la decoración de la residencia y en la elección y en la disposición del mobiliario, no sólo en su propio espacio, sino también en zonas comunes, en particular en las salas de estar, en el comedor, en los pasillos, en el hall de entrada. En particular, conviene fomentar un estilo más familiar y cierta variedad, en lugar de optar, en todas las zonas, por el mismo tipo de decoración y de mobiliario, con el fin de romper la uniformidad propia de los servicios de carácter colectivo.
- Establecer el respeto mutuo como pilar central de todas las relaciones entre las personas residentes, entre las y los profesionales, entre residentes y profesionales, así como sus relaciones con personas ajenas a la residencia.
- Tratar de que el ambiente en la residencia sea tranquilo y sosegado y no varíe excesivamente en función del personal que se encuentre de turno.