En el plan de atención individual deben incluirse objetivos en diferentes esferas de la vida de la persona y preverse los tipos e intensidades de apoyo susceptibles de ayudarles a alcanzarlos, adoptando un enfoque interdisciplinar que permita garantizar la pluralidad, compatibilidad y coordinación de los apoyos necesarios, tanto para promover su autonomía para la realización de las AVD, como para promover su bienestar emocional y psicológico.