En días posteriores a su llegada, conviene informar claramente a la persona usuaria de algunos aspectos muy importantes para su vida en la residencia, en un lenguaje adaptado a su capacidad de entendimiento, sin recurrir a la jerga profesional y asegurándose en todo momento, por vías directas e indirectas, de si la persona ha entendido o no. Son los siguientes:
- Sus derechos.
- El reglamento interno y, en particular, la necesidad de adaptarse a las normas de convivencia, y de los cauces de participación.
- La existencia de un procedimiento de presentación de quejas y sugerencias.
- Cómo se adoptan las decisiones en la residencia (por ejemplo, cómo se fijan los horarios, cómo se deciden los menús, cómo se programan las actividades, etc.) y quiénes intervienen en la toma de dichas decisiones.