Una forma activa de reconocimiento de la contribución de las personas profesionales es favorecer su intervención directa en la difusión de buenas prácticas, tanto dentro del servicio, como hacia el exterior, mediante su participación en presentaciones o en publicaciones especializadas. El reconocimiento de buenas prácticas contribuye progresivamente a mejorar la imagen que el servicio tiene en la comunidad y, de forma más general, la imagen que la sociedad tiene de las residencias para personas mayores.