Las personas familiares y allegadas necesitan establecer una relación genuina de confianza recíproca de las personas profesionales. Tienen que notar que el personal, en particular la persona profesional asignada como referente a la persona usuarias, es consciente de la dificultad de su situación, de la mezcla de sentimientos que se asocian a un ingreso residencial. Esta empatía favorece la cooperación, permite que profesionales y personas familiares o allegadas se sientan colaboradores en la prestación de la atención.