Para las personas familiares y allegadas de las personas mayores residentes es muy tranquilizador saber y constatar que las personas profesionales son competentes, que ejercen sus funciones de forma adecuada y pertinente. Asimismo, les da mucha seguridad observar el ambiente general de la residencia, y la forma en que reacciona y actúa el personal en situaciones cotidianas y en situaciones más excepcionales de crisis; en particular les ayuda ver que las y los profesionales adoptan una actitud de neutralidad en la que no se ponen sistemáticamente de parte de unas u otras personas residentes.