El día del ingreso es una muy buena ocasión para transmitir a la persona mayor una sensación de seguridad que ella pueda ir asociando a la residencia, que pueda sentir que la residencia es un lugar tan seguro como su propia casa, puesto que para la mayoría de las personas la casa es el lugar seguro por excelencia. Crear una atmósfera de bienvenida, que arrope a la persona, sin infantilizarla, en un momento tan delicado puede ayudar a conseguirlo y las siguientes pautas van en esa dirección.
- Conviene preparar el día del ingreso:
- Tratar de programarlo para el momento más tranquilo de la jornada, a fin de que las personas profesionales puedan prestar a la persona que ingresa la atención que requiere, y tratar de que también sea un buen momento del día para quien ingresa.
- Proponerle que venga acompañada y explicarle que su acompañante puede, si ambas lo desean, pasar con ella el día en la residencia.
- Informar a los miembros del personal y a una o dos personas usuarias que, a priori, más contacto podrían tener con la persona que ingresa, para que asistan a su llegada, se presenten a sí mismas y le den una calurosa bienvenida.
- Es necesario actuar con delicadeza, comprensión y empatía:
- Las personas profesionales y usuarias que formen el pequeño comité de bienvenida deben presentarse y darle una calurosa y sincera bienvenida.
- Es importante evitar en el primer momento situaciones o procedimientos que puedan producir en la persona que ingresa la sensación de pérdida de control de sí misma o de su identidad personal, como puede ser desprenderle de sus objetos de valor, de sus documentos y de sus medicamentos; someterle a un examen médico o proponerle un baño inmediatamente después de ingresar.
- Conviene preguntarle qué trato desea que se le dé (hablarle de usted o de tú, llamarle por su nombre de pila o no, etc.) y cómo desea ser presentada ante el resto de las personas residentes y profesionales.
- Su habitación debe estar bien aireada y conviene colocar algún detalle de bienvenida, como, por ejemplo, un ramo de flores.
- Un miembro del personal debe explicar algunos aspectos básicos que ayuden a la persona a familiarizarse con el entorno:
- Dónde se encuentran algunas instalaciones básicas: aseos comunes, comedor, escaleras, ascensor, salidas de emergencia.
- Cuál es el horario habitual de las comidas.
- Cómo funciona el ascensor, el timbre de alarma y el teléfono.
- A quién puede dirigirse para cualquier cosa que necesite o duda que la surja.
- Puede resultar reconfortante que una persona residente actúe como anfitriona y acompañe a la nueva residente o al nuevo residente a dar un paseo por la residencia, presentarle a otras personas usuarias con las que se encuentren, visitar el jardín o la terraza.