Los objetivos, a cuya definición se ha aludido en el apartado dedicado a la sensación de propósito, son fundamentales para el bienestar de la persona. Es indispensable, por lo tanto, que el personal sea consciente de su relevancia y adopte las medidas necesarias para integrarlos en la vida cotidiana. Los objetivos, si realmente han sido definidos para cada persona y con cada persona, son necesariamente un reflejo de su identidad y articular la atención teniéndolos en mente ayuda a la personalización de esta última.