La atención centrada en las relaciones pasa necesariamente por adoptar pautas genuinas de respeto y de apoyo mutuo entre profesionales, que ayudan a cada miembro del personal a sentirse parte de un equipo, en el que puede proponer iniciativas y en el que, en caso de necesitarlo, sabe que puede contar con la ayuda de otras personas. Esta forma de hacer contribuye muy considerablemente a la sensación de seguridad, en particular, cuando una persona profesional se incorpora al centro.