A continuación, se ofrecen un conjunto de estándares que podrían, tal y como sugieren Slade & Hayward (2007), ser transformados en una “escala de fidelidad” para evaluar el grado en que la práctica diaria de los profesionales realmente está “orientada a la recuperación”. Además, ofrece información sobre aspectos personales específicos que podrían ser útiles para la selección de personal. También podría considerarse como modelo para que los gestores puedan retroalimentar a los profesionales sobre su desempeño.

El reto está en traducir estos principios en estándares para el desempeño óptimo del equipo. Los equipos son ahora los elementos claves en la construcción de los servicios de salud mental y – se trate de equipos de salud mental comunitarios, equipos de intervención en crisis, equipos de tratamiento asertivo o equipos de intervención precoz- deben tener como meta ofrecer sus servicios usando un enfoque orientado a la recuperación.