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¿Qué son las estrategias reactivas?

En el tema dedicado al Apoyo Conductual Positivo en este Banco de Buneas Prácticas  se explica cómo el uso continuado de estrategias sistemáticas dirigidas a intervenir sobre el entorno y el estilo de vida y a enseñar habilidades alternativas a las conductas problemáticas constituye un método eficaz para conseguir una disminución drástica en la frecuencia e intensidad de estas conductas. No obstante, hasta que se consigue dicha disminución, la persona puede presentar episodios de conductas problemáticas en los que será necesario que el personal de apoyo intervenga de forma inmediata para evitar situaciones que le pongan en riesgo a la propia persona o a otras que se encuentren presentes, o situaciones en las que puede causar importantes daños materiales.

Saber cómo hacer frente a estas situaciones en el momento en el que se producen constituye una de las principales preocupaciones de quienes trabajamos prestando apoyo a personas que presentan conductas problemáticas: la situación ocurre aquí y ahora y, por lo tanto, y sin perjuicio de aplicar intervenciones que consigan su disminución en el medio o en el largo plazo, necesitaremos también estrategias que nos ayuden a controlar estas situaciones y sus consecuencias con inmediatez.

Este tema se centra en la descripción de una serie de estrategias reactivas a las conductas problemáticas, que nos pueden ayudar a controlarlas de forma rápida, segura y efectiva cuando ocurren. Estas estrategias se explican en los apartados "Estrategias para responder a una conducta antes de que empeore" y "Estrategias para responder a la conducta cuando la persona está fuera de contro" presentándolas por orden jerárquico de restricción (de menos a más restrictiva). El orden propuesto no es de rigurosa aplicación, pero sirve para tener presente que siempre debe aplicarse la alternativa menos restrictiva posible y nunca durante más tiempo del estrictamente necesario. Es importante tener en cuenta también, al consultarlas que, en muchas ocasiones, puede ser útil contemplar la utilización de más de una estrategia, en función de las fases por las que pasa el episodio de conducta problemática.

El tema se cierra con un último apartado centrado en una serie de estrategias dirigidas a cubrir las necesidades emocionales del personal de apoyo, y de técnicas de autocontrol que pueden resultar muy útiles para afrontar el estrés que el contacto frecuente con estas situaciones de crisis puede generar. La necesidad de contar con este tipo de estrategias es fundamental para preservar el estado emocional de las y los profesionales de apoyo, porque enfrentarse a diario con situaciones difíciles, de cierto nivel de agresividad, puede provocar emociones o sentimientos negativos, que pueden resultar muy estresantes si no se manejan adecuadamente. Si no prevemos estrategias que nos ayuden a afrontar nuestros propios sentimientos y a manejar nuestro estrés, es probable que adoptemos impulsivamente, aun cuando no siempre hayan funcionado en el pasado, medidas, por lo general punitivas, que, por su contundencia, creamos susceptibles de frenar la conducta. Actuar así, sin pauta, llevados por reacciones poco meditadas, únicamente puede contribuir a reforzar nuestro sentimiento de fracaso y a disminuir nuestro nivel de confianza en nosotros mismos.

Sin perjuicio de la necesidad de contar con estrategias que nos permitan afrontar situaciones de crisis, no debemos olvidar que el principal objetivo de las intervenciones de apoyo conductual es mejorar la calidad de vida de la persona y ayudarle a superar sus conductas problemáticas a largo plazo. Desde esta óptica, las estrategias de reacción ante las crisis se articulan como un instrumento complementario, al que será necesario recurrir cada vez con menor frecuencia a medida que las intervenciones de apoyo conductual positivo vayan obteniendo resultados en relación con la disminución de conductas problemáticas y con el aprendizaje de habilidades alternativas.

De ahí que interese, antes de explicar las estrategias reactivas, reseñar los fundamentos básicos del enfoque de apoyo conductual positivo en relación con estas estrategias. También interesa describir las fases de la intervención en función de las etapas de las crisis, así como el papel de la comunicación a lo largo de todo el proceso de intervención.


Fundamentos básicos para la aplicación de estrategidas reactivas
 

  • Fundamento 1º.- El apoyo conductual positivo debe basarse en valores centrados en la persona, que respeten su dignidad, preferencias y metas individuales.
    • El apoyo conductual positivo es un enfoque basado en valores centrados en el respeto a la dignidad de la persona, e intenta responder, de forma individual y personalizada, a las necesidades específicas de la persona a la que se le aplica.
    • La mejor forma de garantizar que las personas con discapacidad no son objeto de abuso o de negligencia es plantear estrategias que no les estigmaticen, similares a las aplicadas, en ambientes ordinarios, a personas sin discapacidad de su misma edad. Las estrategias reactivas que se apliquen deberán, por lo tanto, ser similares a las aplicables a personas sin discapacidad que padecen conductas problemáticas y que se encuentran en fase de crisis.
       
  • Fundamento 2º.- El uso de estrategias reactivas en ausencia de otras estrategias de prevención es una práctica no ética e inaceptable.
    • Los planes de apoyo conductual positivo deben incluir múltiples estrategias:
      • Algunas estarán dirigidas a eliminar o introducir cambios ambientales para conseguir que los entornos se adapten mejor a sus necesidades y prevenir, así, la aparición de las conductas problemáticas.
      • Otras se centrarán en enseñarle a la persona habilidades alternativas a sus conductas problemáticas que permitan conseguir cambios duraderos a largo plazo.
      • En algunos casos, también, será necesario incluir, estrategias reactivas para manejar las conductas problemáticas en el momento en el que éstas ocurren.
    • Las estrategias reactivas, cuando se incorporan, tienen siempre carácter complementario: no puede diseñarse un plan de apoyo conductual positivo que contenga sólo estrategias reactivas, sino que éstas siempre deben complementar a las estrategias de intervención en el entorno y a las estrategias de aprendizaje de habilidades alternativas. Lo contrario, en cambio, sí puede darse: puede diseñarse un plan de apoyo conductual que sólo contenga estrategias de intervención en el entorno y de aprendizaje de habilidades alternativas, en el que no se prevean estrategias reactivas. En otros términos, las estrategias reactivas sólo se incluyen en un plan cuando se estiman necesarias.
    • Las estrategias reactivas y de manejo de crisis se usan sólo para responder a situaciones de emergencia y no como una forma de reducir las conductas problemáticas a largo plazo, de modo que si se observa la necesidad de recurrir continuamente a estas estrategias con respecto a una persona, puede ser indicio de que otros componentes del plan de apoyo conductual no están funcionando y que, por tanto, se deben reevaluar y modificar.
       
  • Fundamento 3º.- Las estrategias reactivas son de carácter no aversivo.
    • Las estrategias reactivas no tienen una función de enseñanza dentro del plan. Constituyen un procedimiento de emergencia que usaremos para evitar que la propia persona y otras personas del entorno inmediato sufran daños, o para disminuir la intensidad de las situaciones de crisis (agresión, autoagresión, destrucción de la propiedad) cuando otras estrategias dentro del plan de apoyo hayan fallado en la prevención de conductas peligrosas.
    • Son estrategias de carácter no aversivo, es decir, rechazan el uso del castigo, partiendo de que, en el marco de un plan de apoyo conductual multicomponente, resultan más efectivas que las estrategias de castigo.
       
  • Fundamento 4º.- El mejor manejo de las situaciones de crisis es prevenir su aparición.
    • La prevención implica básicamente eliminar o introducir cambios en los entornos en los que la persona vive, trabaja o realiza actividades recreativas, de forma que la conducta problemática sea menos probable. Se basa en la idea central de que la conducta problemática es el resultado de la interacción entre las características individuales de la persona y las características de su entorno vital. Mediante la evaluación funcional de la conducta -objeto de una guía de buenas prácticas en esta misma serie- identificaremos dichos factores y el plan de apoyo conductual indicará qué cosas, personas, actividades o lugares debemos eliminar o cambiar.
    • La prevención a este nivel también implica modificaciones ambientales que reduzcan el impacto de los incidentes cuando no sea posible prevenir que ocurran; por ejemplo, si la conducta de la persona consiste en tirar objetos, podremos limitar el número de objetos a su alcance, o asegurarnos de que los objetos disponibles sean de algún material más blando, susceptible de causar menos daños.
       
  • Fundamento 5º.- Las estrategias reactivas deben tender a la menor restricción posible.
    • Los planes de apoyo conductual deben contemplar estrategias reactivas que cubran situaciones de severidad variable:
      • Para algunas personas, estos planes simplemente consistirán en estrategias de redirección o control mediante instrucciones en la fase de identificación de la crisis, es decir en la fase en la que la crisis se manifiesta mediante una escalada de la conducta.
      • En otros casos, los planes se centrarán en restricciones espaciales.
      • Cuando la propia persona, sus compañeros o compañeras o el personal tienen riesgo de sufrir alguna agresión, puede ser necesario identificar breves intervenciones físicas que permitan evitarlas.
      • Cuando las conductas identificadas son más severas y de duración más larga, puede ser necesario usar procedimientos de contención física.
    • Cuando se presenta una situación de crisis es necesario recurrir a la estrategia que, de entre todas las que son susceptibles de alcanzar el resultado deseado, sea la menos restrictiva.

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