Para posibilitar o facilitar la participación de una persona con discapacidad es conveniente descomponer previamente la actividad en diferentes fases o partes. Para ello, debemos revisar mentalmente cada actividad y anotar cada una de las partes en que puede dividirse. Pongamos un ejemplo:
Es necesario conocer bien cada uno de los componentes o acciones que integran la actividad y definir qué tipos de habilidades son necesarios para llevarlas a cabo. Así, en el ejemplo anterior, es necesario tener habilidades de motricidad fina para realizar determinadas partes de la tarea (para seleccionar la opción de lavado más adecuada, o el pulso necesario para verter el detergente en la cubeta correspondiente) y es esencial tener presente este dato a la hora de evaluar las posibilidades de participación y de definir las partes de la tarea en las que puede intervenir.