Una vez que se han identificado y, en su caso, creado las oportunidades de participación, la siguiente etapa es determinar cómo ponerlas al alcance de la persona con discapacidad; en otros términos debe prepararse la actividad. La preparación minimiza el riesgo de confusión durante la actividad e incluye todo aquello que resulte necesario o conveniente para facilitar la participación. Veamos algunos ejemplos: