En circunstancias normales, los músculos deben tener suficiente tono para mantener la postura y permitir el movimiento voluntario en contra de la fuerza de gravedad, al mismo tiempo que dan flexibilidad y velocidad a los movimientos. La espasticidad es un trastorno motor del sistema nervioso que se caracteriza por músculos contraídos e incapacidad para controlarlos. La espasticidad afecta a músculos y articulaciones de las extremidades causando movimientos anormales, o inhibición del movimiento; inhibe también el crecimiento longitudinal del músculo y la síntesis de la proteína en las células musculares, limita el estiramiento del músculo y desarrolla deformidades también en las articulaciones, que se pueden desarrollar a lo largo del tiempo.
No suele aparecer inmediatamente después de la lesión cerebral, pero puede desarrollarse más adelante, varias semanas o incluso varios meses después. Dicha contracción provoca la rigidez y el acortamiento de los músculos e interfiere en sus movimientos y en sus funciones, pudiendo tener un fuerte impacto en la autonomía, por cuanto limita la motricidad necesaria para desarrollar funciones que van desde la marcha o el control postural a la ejecución de tareas cotidianas de la vida diaria.
Se manifiesta con:
Buenas prácticas