Estrategias de intervención
Para proporcionar una respuesta adecuada y desarrollar una intervención eficaz con familias en situación de crisis, es importante tener en cuenta varias cuestiones:
- Una crisis es un estado temporal de trastorno o desorganización caracterizado principalmente por la incapacidad de un individuo o una familia para afrontar situaciones o eventos inusuales, inesperados o traumáticos utilizando sus medios habituales de resolución de problemas. En los casos derivados a los programas de intervención familiar, esta situación o sus efectos pueden provocar un daño significativo en los menores, haciendo que en algunos casos éstos se encuentren en riesgo grave e inminente de salida del domicilio familiar.
- La intervención desde el programa de intervención familiar deberá iniciarse lo antes posible tras la aparición de la crisis o de sus síntomas agudos. En el caso de los programas de intervención, entre la propuesta de derivación al programa y el primer contacto con la familia no deberían transcurrir más de 72 horas.
- Los profesionales deben identificar el momento o fase de la crisis en que se encuentra la familia para intervenir de la forma más eficaz en cada momento. En los momentos de mayor vulnerabilidad, la familia estará más abierta a recibir apoyos que le garanticen seguridad y protección.
- Por otra parte, es importante que los profesionales identifiquen, interpreten y respondan adecuadamente a los sentimientos y conductas que habitualmente provocan las situaciones de crisis como son:
- Sentimientos de impotencia, incapacidad, desamparo, baja autoestima y vulnerabilidad.
- Dependencia.
- Ansiedad.
- Desorganización del pensamiento (confusión, olvido de detalles importantes de un hecho, dificultades en desarrollar nuevas ideas o acciones, etc.).
- Preocupación por aspectos de escasa relevancia.
- Hostilidad, impulsividad o distanciamiento emocional (la experimentación de pérdida de control o vulnerabilidad puede generar en la persona sentimientos de hostilidad hacia otras personas que intervienen en la situación. Otras, al contrario, pueden mostrarse excesivamente pasivas o despreocupadas por la resolución de los problemas).
Los profesionales del programa de intervención familiar han de focalizar su intervención en controlar o neutralizar las necesidades o dificultades familiares que hacen que los niños, niñas o adolescentes se encuentren en riesgo grave e inminente de separación.
Se trata de reducir ese riesgo y evitar la separación; si existen otras necesidades o dificultades, podrán ser abordadas en momentos posteriores de la intervención bajo otras Finalidades.
En la planificación de la intervención, se implicará a la familia en el proceso de resolución de los problemas ayudándole en:
- El análisis de la situación de crisis (elementos que la favorecieron, estrategias utilizadas…)
- En la formulación de objetivos que ella misma identifica como prioritarios,
- En la formulación de un plan concreto de acción (búsqueda de soluciones).
Los objetivos iniciales (de la intervención) deben ser simples y de fácil consecución como forma de que la familia recupere sus sentimientos de autoeficacia y un mayor control de su situación.
A pesar de las dificultades de este tipo de intervención, la experimentación de una situación de crisis tiene efectos positivos:
- Por una parte, la persona o familia en crisis está en una mayor predisposición para recibir apoyos, lo cual puede ser especialmente importante para posibilitar la intervención con familias resistentes.
- Las crisis pueden suponer un proceso de mejora de la situación familiar. Una crisis no tiene por qué entenderse exclusivamente como un momento que conducirá a una situación inevitablemente peor; al contrario, puede suponer un momento decisivo para el cambio a mejor de la familia a través del aprendizaje de nuevos modos de funcionamiento y nuevas estrategias de solución de problemas.
- Es importante que los profesionales mantengan esta visión “positiva” de la crisis y ayuden a la familia a percibir ese momento también como un momento de superación y mejora.
En todo el proceso de intervención se fomentará el uso adecuado por parte de la familia de los recursos comunitarios. Además de favorecer la resolución de la situación de crisis actual, se constituirá una red de apoyo sólida para situaciones futuras.