En las intervenciones de apoyo específico al menor, el foco de la intervención y el destinatario principal de la actuación profesional es el menor y la satisfacción de sus necesidades.
Intervención con los progenitores: No obstante, es también importante que los profesionales del programa de intervención familiar intenten crear una relación positiva con los padres o responsables legales con los objetivos de:
Implicarles en la medida de lo posible en la intervención a desarrollar con los niños, niñas o adolescentes y,
Transmitirles la imagen de los profesionales como fuente de orientación y apoyo a la que recurrir en momentos de vulnerabilidad, dificulta o necesidad (lo que podría, en un futuro, posibilitar un tipo de intervención dirigida al cambio).
Intervención con los menores:Las intervenciones de apoyo específico al menor buscan promover esos factores o circunstancias “protectoras” que pueden ayudar a un niño, niña o adolescente a tener un desarrollo sano a pesar de vivir en un entorno familiar disfuncional. Entre los factores que promueven la “resiliencia”, destaca:
La disposición de al menos un adulto en el entorno del menor con el que éste pueda establecer una relación de apego segura y estable. Esta función podrá ser asumida inicialmente por el educador/a familiar, pero salvo excepciones en que resulte contraindicado o no sea posible, los programas de intervención familiar deberán trabajar para que sea asumida lo antes posible por un adulto del entorno natural del menor.
Esta necesidad es más urgente con los niños/as de edades inferiores.
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