Se entiende por epilepsia aquella afección crónica, sea cual sea su causa, que se caracteriza por la aparición de crisis epilépticas repetidas. Por su parte, la crisis epiléptica se define como una manifestación brusca de una descarga cerebral excesiva producida por un grupo de células nerviosas hiperexcitables. La crisis puede expresarse con síntomas motores (sacudidas de las extremidades, posturas forzadas, desviación de los ojos...) o sensitivos (hormigueos, quemazón...); en algunas ocasiones las manifestaciones de las crisis son muy complejas, con movimientos automáticos y repetitivos, alucinaciones, pensamiento forzado, sensación de angustia, miedo, etc.
Hay multitud de cuadros clínicos de origen no epiléptico que, por sus características, se pueden confundir con las verdaderas crisis epilépticas, son las llamadas pseudocrisis: