El procedimiento consistente en el uso del entorno físico para prevenir daños consiste en utilizar el entorno inmediato para minimizar o eliminar las consecuencias de la conducta agresiva/destructiva. Uno de sus objetivos es reducir o eliminar la necesidad de establecer un contacto físico con la persona.
Se trata de un procedimiento de manejo de crisis y sólo debe recurrirse a él cuando los procedimientos anteriormente descritos no han resultado eficaces, y únicamente para el control de conductas agresivas y destructivas graves. Irá siempre acompañado de métodos de control mediante instrucciones (escucha activa, relajación, etc.).
