Personas mayores

Atención centrada en la persona

¿Cómo implementar el modelo de atención centrada en la persona? Pautas y recomendaciones

Garantizar el respeto a la privacidad, la intimidad y la confidencialidad

Intimidad
  • Lo íntimo y lo privado
    • Lo privado es lo particular y personal de cada individuo. La privacidad es el ámbito de la vida personal con derecho a proteger de cualquier intromisión. La privacidad hace referencia a lo que no corresponde al dominio público.
    • Sin embargo, no todos los asuntos privados son íntimos:
      • Lo privado es más amplio que lo íntimo. Por ejemplo, con quién cené ayer o quiénes son mis amigos es algo privado pero habitualmente no es considerado algo íntimo.
      • Lo íntimo es una parte de lo privado. La intimidad se define como la zona espiritual íntima y reservada de cada persona. Es todo aquello que la persona se reserva para sí, y por ello no tiene un límite exacto ni objetivo, siendo ella quien decide con quién y en qué grado lo comparte.
      • La intimidad hace referencia a lo más privado del ser humano, a lo que no se puede acceder sin autorización de la persona, que normalmente se obtiene cuando se establecen relaciones de confianza y seguridad.
      • Lo íntimo incluye sentimientos, formas de pensar, informaciones sobre la salud, los cuidados corporales, la sexualidad, las relaciones interpersonales, etc.
      • Todos los asuntos íntimos son privados.
  • La intimidad como una cuestión personal y cultural
    • Cada persona es quien establece qué cosas están dentro de su intimidad y con quién quiere compartirla.
    • La persona usuaria puede dar gran importancia a algunas cuestiones en relación a su intimidad y, sin embargo, no a otras. Esta valoración puede coincidir o no con la de los profesionales. Con independencia del sigilo profesional que requiere el tratamiento de todos los asuntos privados e íntimos, es la propia persona quien decide qué es lo más íntimo y es necesario acordar con ella, o con quien la represente en caso de falta de competencia, quién debe acceder y con qué objetivos a su vida privada, y de manera especial a las informaciones sobre la misma.
    • La cultura influye en la consideración de lo que cada uno de nosotros consideramos como algo íntimo. Cada grupo social tiene sus características culturales propias, sus propias costumbres. Estas cuestiones pueden cambiar de una generación a otra, de una realidad cultural a otra.
    • Quienes trabajamos en los recursos gerontológicos pertenecemos a otra generación de las personas usuarias, y esto ha de ser tenido en cuenta. El pudor, la reserva en contar asuntos privados, la afectividad, la ideología política, el sexo, pueden ser percibidos y considerados por la generación de personas mayores de distinta forma a las más jóvenes.
    • Además, el fenómeno de la multiculturalidad (distintas etnias, procedencia de diversos países) cada vez va siendo más frecuente en los centros y servicios. Ello conlleva también percepciones diferenciadas de la intimidad y ha de ser objeto de respeto por parte de los profesionales.
  • La relación entre espacio físico e intimidad
    • Las personas necesitamos espacios privados donde expresar nuestra intimidad.
    • Espacios que sirven tanto para encontrarnos con nosotros mismos, como para relacionarnos con otras personas de una forma privada o íntima.
    • El diseño arquitectónico y la organización de los espacios físicos que contemplemos deben preservar la intimidad:
      • En los recursos de alojamiento, disponer de espacios privados, donde cada persona puede estar sola, tener sus propiedades y recuerdos, recibir visitas, mantener relaciones sexuales, no es algo que pueda considerarse un lujo sino algo indispensable para el ejercicio del derecho a la intimidad.
      • También en los centros de atención diurna es recomendable contar con espacios (interiores o exteriores) donde la persona pueda disfrutar de momentos de privacidad y donde guardar sus pertenencias.
      • Especial atención requieren los espacios donde se realizan los cuidados corporales, donde solo deben participar la persona usuaria y los profesionales necesarios para su atención. Lugares como baños, aseos o salas de curas, deben contar con los dispositivos que garanticen que estas atenciones se dispensen protegiendo la intimidad de cada persona.
  • La importancia de las relaciones cálidas y de confianza para la intimidad
    • Toda relación satisfactoria en la vida privada parte y se basa en una relación de confianza.
    • La relación asistencial que gestiona la vida privada de las personas (su salud, sus ideas, sus sentimientos, su cuerpo) hace necesaria la creación de un marco de confianza, el acercamiento respetuoso y no invasivo en los asuntos más íntimos, así como la garantía de confidencialidad en los distintos procesos de intervención y cuidados. La pérdida de la confianza que conlleva la falta de confidencialidad trae consigo frecuentemente la ruptura o el bloqueo de la relación asistencial.
    • Las atenciones cotidianas que requieren las personas en situación de dependencia hacen necesaria la entrada de profesionales diversos en asuntos muy íntimos de la persona. A diario realizamos atenciones corporales, vemos las limitaciones y problemas de las personas, conocemos y tratamos con información privada. No podemos olvidar que, aunque la persona acepte estos apoyos profesionales, es habitualmente una situación no prevista ni deseada.
    • Cuando entramos en los asuntos más íntimos de la persona, además de garantizar la confidencialidad, es importantísimo relacionarnos desde el respeto, la prudencia y desde la calidez invadiendo lo menos posible aquellos espacios, informaciones o dimensiones que no son necesarios para la asistencia y la persona prefiere no compartir.
    • La forma de acercarnos a lo más íntimo de la persona usuaria tiene efectos en el bienestar afectivo.
      • Las entradas invasivas, amenazadoras o distantes suelen tener un efecto negativo.
      • Los acercamientos personalizados, cálidos, prudentes y respetuosos reducen la indefensión que produce la presencia de otras personas en nuestros espacios y asuntos más íntimos.