Personas mayores

Atención centrada en la persona

¿Cómo implementar el modelo de atención centrada en la persona? Pautas y recomendaciones

Potenciar el papel de las familias en la atención a la persona mayor

El papel de la familia en la prestación de cuidados
  • Por qué las familias importan
    • Las familias son un elemento primordial para el bienestar de la persona mayor. Las familias no sólo desempeñan un importante papel en la prestación de cuidados de la persona mayor, sino que suelen ser un aporte afectivo potentísimo, además del principal nexo de conexión con su proyecto vital. Incluso en los casos donde no existe una buena relación o ésta es escasa, la familia puede convertirse en una fuente de preocupación para la persona usuaria, lo cual no podremos ignorar.
    • Algunas formas de organización y ciertos comportamientos y actitudes profesionales distancian a las familias o les disuaden de su participación. Entender que en los centros o en los servicios la atención de las personas mayores debe estar exclusivamente «en manos de los profesionales» es una visión absolutamente incompatible con este modelo de atención.
  • El papel de la familia cuando la persona reside en el domicilio
    • Cuando la persona mayor vive en su casa, o en casa de un familiar, y accede a un servicio profesional, con independencia de la intensidad de los cuidados que la familia asuma, ésta sigue siendo un apoyo decisivo para su permanencia en su entorno.
    • En servicios de apoyo en el domicilio o en los centros de atención diurna, las familias son, junto a los profesionales, quienes imparten cuidados, y por tanto forman parte de un mismo equipo, siendo irrenunciable el que se compartan objetivos y se coordinen los cuidados y las actuaciones.
  • El papel de la familia cuando la persona reside en un centro residencial
    • Cuando la persona mayor se traslada a vivir a un centro de alojamiento, hemos de posibilitar que las familias que así lo deseen puedan seguir teniendo papel en sus cuidados. En este sentido, debemos seguir considerándolas como familias cuidadoras. No podemos quedar atrapados en la idea de que cuando la persona mayor sale de casa, la familia ha dejado de cuidarla.
    • Transmitir la idea de que ahora la familia cuida de otro modo, desde la complementariedad, contando con apoyos más especializados y dentro de sus posibilidades y deseos, es una forma de desculpabilizar y sentar las bases de una buena cooperación. Esta idea también suele ayudar a la persona mayor a reducir la sensación de «abandono» por parte de los suyos si es que ésta existe.