Personas mayores

Compaginar derechos individuales y condicionantes organizativos

Recomendaciones prácticas para alcanzar el equilibrio entre derechos individuales y condicionantes organizativos

Relaciones personales dentro del servicio

Ambiente
  • 139. Tratar de crear un contexto acogedor, propio de un lugar de vida. (Derecho en el que impacta esta recomendación: Dignidad).
    • En particular, conviene fomentar la variedad, en lugar de optar, en todas las zonas, por el mismo tipo de decoración y de mobiliario, con el fin de romper la uniformidad propia de lo institucional y de los servicios de carácter colectivo.
    • Sin duda puede contribuir a ello fomentar la participación de las y los residentes en la decoración de la residencia y en la elección y en la disposición del mobiliario, no sólo en su propio espacio, sino también en zonas comunes, en particular en las salas de estar, en el comedor, en los pasillos, en el hall de entrada.
       
  • 140. Establecer normas de convivencia basadas en el respeto mutuo, que rijan las relaciones entre las personas residentes, entre las y los profesionales, entre residentes y profesionales, así como sus relaciones con personas ajenas a la residencia. (Derecho en el que impacta esta recomendación: Dignidad).
     
  • 141. Tratar de que el ambiente en la residencia sea tranquilo y sosegado y no varíe excesivamente en función del personal que se encuentre de turno. (Derecho en el que impacta esta recomendación: Dignidad).
     
  • 142. Tratar de que las relaciones entre las y los residentes y entre éstos y el personal sea buena y abierta, evitando que queden sistemáticamente circunscritas a conversaciones sobre temas directamente relacionados con la atención o con las actividades residenciales. (Derecho en el que impacta esta recomendación: Dignidad).
     
  • 143. Adoptar medidas dirigidas a facilitar la convivencia de residentes con demencia y sin demencia. (Derecho en el que impacta esta recomendación: Dignidad).
    • En numerosas residencias, la convivencia entre personas con deterioro cognitivo o con demencia y personas que no padecen estas condiciones es una realidad y, en muchos casos, funciona, pero no siempre es así. Cuando no funciona, la calidad de vida de las personas residentes que no tienen problemas de grave deterioro cognitivo o de demencia puede deteriorarse; en efecto, algunas personas mayores no soportan ni aceptan la compañía de personas confusas y, en consecuencia, pueden, además de reaccionar con enfado a sus hábitos antisociales, sentirse desorientadas, deprimidas y acabar encerrándose en sí mismas.
    • No existen soluciones ideales, pero las siguientes medidas pueden ser de ayuda:
      • Tratar de mantener un equilibrio en favor de las personas que no presentan grave deterioro cognitivo o demencias. 5 a 1 es una proporción que la experiencia ha demostrado ser satisfactoria, aunque obviamente múltiples circunstancias y la casuística concreta pueden hacer variar la proporción. Cuando esta proporción no puede mantenerse, puede resultar más adecuado crear una unidad de atención especializada.
      • Ofrecer a todas las personas residentes la mayor privacidad posible. La habitación individual reduce, lógicamente, las molestias que pueden producir otras personas residentes.
      • Disponer de variedad de espacios que permitan a cualquier residente aislarse cuando lo desea, sin necesidad de ir a su habitación, o recibir visitas sin temor a ser molestado.
      • A la hora de hacer algún cambio de emplazamiento, en el comedor, por ejemplo, conviene solicitárselo a la persona que presenta menos riesgo de desorienta-ción y no a quien tiene menos posibilidad de rehusar o de protestar.
      • Explicar a las y los residentes, así como a sus familiares, la naturaleza de los trastornos o enfermedades mentales que aquejan a sus compañeras y compañeros de residencia y del significado de cualquier comportamiento inusual. Es justo que se les dé la oportunidad de entender y colaborar en la atención si van a tener que convivir con dichos problemas y es muy probable que esta comprensión reduzca su miedo y hostilidad. Al mismo tiempo, puede tranquilizarles comprobar que el personal no identifica vejez con enfermedad mental.
      • Esforzarse por mantener en la residencia una atmósfera de solidaridad y respeto por las enfermedades de los demás, ya sean mentales o físicas.
         
  • 144. Comprender la necesidad que tienen las y los residentes de estar solos de vez en cuando, y respetar ese deseo. (Derecho en el que impacta esta recomendación: Privacidad).
     
  • 145. Establecer pautas de funcionamiento que traten de encontrar el equilibrio idóneo entre la conveniencia de promover y facilitar la participación de los familiares en la atención a la persona residente y la necesidad de garantizar a las y los profesionales la posibilidad de realizar, en buenas condiciones, las funciones que tienen atribuidas. (Derecho en el que impacta esta recomendación: Privacidad).