Los mayores precisan un aporte extraordinario de agua en relación a los adultos, para así poder mantener la función renal (filtrado glomerular), excreción de detritus (urea, sodio, etc.), hidratación y equilibrio hidroelectrolítico apropiado, un peristaltismo adecuado que evite el estreñimiento, así como mantener la temperatura corporal.
- Necesidades basales del organismo: Se han establecido diferentes métodos que permiten cuantificar las necesidades de ingesta hídrica del organismo de forma aproximada.
- Las necesidades basales se cifran en torno a 30-35 ml por kilogramo de peso y día. Esto implica que una persona mayor, con un peso entre 60-70 Kg, requerirá en condiciones normales, unos 2.000-2.500 ml de agua al día.
- Otro método cuantifica aproximadamente las necesidades medias y basales de agua para el organismo en 1-1,5 ml por cada kilocaloría aportada en la dieta, en condiciones estándares de temperatura, actividad física, etc. En este supuesto, una dieta convencional de 1.900-2.500 kilocalorías, precisaría un aporte hídrico en torno a 2.000-2.500 ml. al día, a expensas del agua de bebida.
- Factores que limitan un consumo hídrico adecuada en las personas mayores: Uno de los principales problemas en las personas mayores, es lograr una ingesta hídrica adecuada. Ésta, con frecuencia se ve comprometida por múltiples factores que confluyen en los mismos como:
- Alteraciones del mecanismo de la sed: las personas mayores presentan menor sensación de sed, pese a la necesidad constatada de líquidos por el organismo. El dintel osmolar para la sed, es mayor que en los adultos. Esto hace que requieran estímulos más intensos para sentir sed, y además, una vez que han sentido sensación de sed, la respuesta cantidad de agua que ingieren es menor. Estos efectos generan diferencias ostensibles respecto a los adultos. Así, tras una hora de privación de agua, el adulto consumirá unos 10 ml/ kg de peso, mientras que los mayores sólo unos 3 ml / kg de peso (13). Además, las personas mayores, han perdido el placer por beber agua y/o cualquiera de los líquidos que son ricos en ésta (leche, zumos, etc.). Estos fenómenos descritos, se hacen más acusados a medida que aumenta la edad por problemas como:
- Hipodipsia primaria
- Hipodipsia secundaria a fármacos (digoxina)
- Enfermedades del sistema nervioso central (demencia)
- Alteraciones del nivel cognitivo:
- Demencias: por varios mecanismos (disminución de la sed, por disfagia oro-faríngea y por apraxia deglutoria)
- Delirium
- Psicosis
- Trastornos psicoafectivos (depresión, ansiedad)
- Alteraciones gastrointestinales: que requieren un aporte hídrico adicional:
- Disfagia esofágica
- Fármacos anticolinérgicos
- Restricciones en la ingesta líquida:
- Evitar episodios de incontinencia urinaria, urgencia miccional y nicturia
- Realización de pruebas complementarias diagnósticas
- Disminución del nivel de conciencia (fiebre, psicofármacos, alteración del SNC)
- Accesibilidad limitada que dificulta o impide la ingesta líquida:
- Déficit de agudeza visual
- Discapacidad para alimentarse y beber
- Sujeciones mecánicas
- Síndrome de inmovilidad
- Barreras arquitectónicas
- Factores que incrementan las pérdidas hídricas en las personas mayores: Del mismo modo, las pérdidas hídricas en los mayores se ven altamente comprometidas por la presencia de factores externos e internos, que le hacen más vulnerables frente a éstas como son:
- Aumento de la temperatura ambiental: que eleva las pérdidas insensibles
- Actividad y ejercicio físico: por aumento de la sudoración
- Infecciones agudas o crónicas
- Aumento de la diuresis:
- Fármacos: diuréticos, fenitoína, litio, etc.
- Diabetes mellitus mal controlada por la glucosuria
- Hipercalciuria (hiperparatiroidismo, neoplasias, etc.)
- Problemas endocrinológicos: hiperaldosteronismo, diabetes
- mellitus, secreción inadecuada ADH
- Insuficiencia renal aguda en fase poliúrica
- Diuresis postobstructiva
- Alcohol (aumento de sudoración por vasodilatación)
- Pérdidas digestivas:
- Vómitos
- Diarreas: gastroenteritis, laxantes, enemas, etc.
- Aspiraciones
- Obstrucción intestinal
- Colitis isquémica
- Resección intestinal
- Hemorragias
- Formación de tercer espacio:
- Hipoalbuminemia
- Ascitis
- Quemaduras
- Pancreatitis
- Estos desequilibrios del balance hídrico, junto a la menor proporción de agua en el organismo de los mayores, provocan que el margen de pérdida de agua sea francamente angosto. Conviene destacar que, a menudo, las manifestaciones clínicas por pérdidas de líquidos en fases iniciales, son bastante inespecíficas y poco fiables para su detección. Es por ello por lo que debemos estar sensibilizados y en alerta frente a estos fenómenos, asegurando una ingesta hídrica generosa y suficiente, que evite la deshidratación para la que tanta labilidad presentan los mayores.
- Factores de riesgo de deshidratación: Es usual la asociación de estos factores, potenciando aún más el riesgo de deshidratación:
- Edad ≥ 85 años
- Sexo femenino
- Plurifarmacia ≥ 4 fármacos
- Diuréticos, laxantes, fenitoína
- Inmovilidad / discapacidad / encamamiento Infecciones /
- quemaduras
- Ejercicio físico intenso
- Calor ambiental