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Pautas de atención a personas con disfagia

Medidas posturales para la alimentación de personas con disfagia

A la hora de comer y beber, se recomienda respetar siempre las siguientes pautas posturales. En los casos de disfagia, resultan del todo indispensables:

  • Sólo debe iniciarse la alimentación si la persona está totalmente despierta, nunca si se está somnolienta.
  • Sólo debe iniciarse la alimentación si la persona está tranquila; si está muy nerviosa, conviene esperar a que se tranquilice.
  • Siempre que sea posible, la persona debe comer sentada: postura recta a 90º, flexión de cadera y rodillas, pies totalmente apoyados en el suelo o apoyados en un soporte, hombros simétricos y el tronco y la cabeza sobre la línea media. En algunos casos es necesario utilizar algún soporte como almohadas para garantizar el correcto posicionamiento de la cabeza y el tronco.
  • La persona debe situarse frente al plato.
  • La persona de apoyo debe sentarse enfrente y a la misma altura o ligeramente por debajo de la altura de los ojos de la persona a la que apoya.
  • En el momento de tragar, especialmente si hay riesgo de atragantamiento, se aconseja mantener la cabeza ligeramente  flexionada con la barbilla hacia abajo.
  • Si la persona no puede levantarse de la cama para comer, debe colocarse lo más incorporada posible, con la espalda recta, elevar el cabecero de la cama y, si es necesario, ayudarse con cojines o almohadas para que mantenga la cabeza recta. Si la cabeza tiende a irse hacia atrás nunca debe comer en esa posición.
  • No se debe meter más alimento en la boca si antes no ha tragado la cucharada anterior.
  • Es preferible utilizar cucharillas pequeñas (de postre) ya que, en general, los volúmenes pequeños son más fáciles de tragar.
  • No utilizar nunca jeringas o pajitas para alimentarse por la boca. Utilizar sólo la cuchara: el uso de la misma es más seguro y beneficioso, ya que la ligera presión que ejerce sobre la base de la lengua al introducirla en la boca, favorece el reflejo de la deglución.
  • No hablar mientras se come. Al hablar se abren las vías respiratorias y aumenta el riesgo de atragantamiento.
  • La persona debe permanecer incorporada por lo menos 30 minutos después de la comida.
  • Cerciorarse de que no quedan restos de comida en la boca.
  • Acostar en posición de seguridad.