Personas mayores

Alimentación

Apoyos para la alimentación

Pautas de atención a personas con disfagia

Adaptación de la dieta y modificación de la textura de los alimentos
  • Cuando la persona presente dificultades para tragar alimentos sólidos:
    • Conviene triturar los alimentos sólidos y, en lo posible, hacerlo en el momento de tomarlos (es decir, evitar triturar los alimentos con mucha antelación).
    • Es mejor aumentar el número de comidas diarias, y distribuir así la ingesta diaria en cantidades más pequeñas.
    • Conviene que los alimentos triturados presenten una textura suave y uniforme: hay que evitar la presencia de grumos, huesecillos, espinas o filamentos.
    • Se puede añadir leche o salsas espesas para conseguir texturas suaves, pero no conviene añadir más líquido del necesario en el triturado, porque reduce su valor nutritivo.
    • Conviene evitar:
      • Dobles texturas en un mismo plato: por ejemplo, sopas con legumbre sin pasar por la batidora; bollos mojados en leche; etc.
      • Alimentos secos, como tostadas, patatas fritas o frutos secos, porque al morderlos, pueden quedar dispersos por la boca y es difícil para la lengua recogerlos para formar el bolo alimenticio y tragar.
      • Alimentos pegajosos, ya que hay más posibilidad de que se peguen al paladar: plátano, bases de algunos pasteles, etc.
      • Alimentos que desprenden líquido al masticarlos: sandía, melón, ciruelas, naranjas, etc.
      • Alimentos fibrosos y/o con filamentos: piña, naranja, algunas verduras, determinadas carnes, etc.
      • Frutas y verduras con semillas o pepitas que no pueden separarse (kiwi, fresas, etc.).
      • Caramelos: producen mucha saliva, que puede pasar a las vías respiratorias si se traga mal.
    • La dieta debe ser equilibrada, variada y de sabor agradable, no hay que olvidar variar diariamente el triturado.
    • Elaborar platos que en poca cantidad aporten muchos nutrientes.
    • Son muy útiles los purés y papillas enriquecidos en vitaminas, proteínas y minerales.
    • Dar alimentos que contengan proteínas, tanto de origen animal como vegetal (carne, pescados, huevos, leche y legumbre).
    • Incluir siempre en la dieta alimentos ricos en fibra (verduras, frutas, cereales integrales), salvo indicación médica en sentido contrario.

 

  • Cuando la persona presente dificultades para tragar líquidos:
    • Añadir espesante al agua o a otras bebidas (infusiones, zumos naturales o envasados, refrescos, etc.).
    • Se pueden espesar los líquidos con espesantes de venta en farmacias, siguiendo las instrucciones del envase para saber la cantidad de espesante que se debe añadir a un líquido.
    • Evitar los líquidos con pulpa, como los zumos de naranja sin colar porque las pulpa o las pielecillas pueden quedar retenidas en la garganta.
    • Si a pesar de estas indicaciones no mejora la capacidad de tragar y la persona pierde peso es conveniente consultar con el especialista.