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Pautas de atención a personas con nutrición enteral

Cuidado de la sonda nasogástrica
  • La sonda se fija a la nariz con esparadrapo hipoalergénico. Se recomienda poner un esparadrapo nuevo e ir cambiando de sitio la fijación para evitar irritaciones, siguiendo los pasos siguientes diariamente:
    • Despegar el esparadrapo o tirita usado.
    • Limpiar la nariz con una gasa, agua y jabón.
    • Secarla bien.
    • Colocar un esparadrapo nuevo con cuidado de que la sonda no roce o deforme la nariz y comprobando (tirando suavemente) que la sonda no se desplaza.
  • La parte exterior de la sonda nasogástrica se debe limpiar a diario con una gasa, agua tibia y jabón suave y, luego, aclararla y secarla.
  • El cambio de sonda lo decide y lo lleva a cabo el personal de enfermería. Si el personal de apoyo observa que el color de la sonda se oscurece, o que presenta grietas u orificios debe avisar al personal de enfermería o al médico para que la cambien.
  • Los orificios nasales se deben limpiar una vez al día, con un bastoncillo de algodón humedecido con agua caliente o templada.
  • Es recomendable, aplicar en la zona una crema hidratante para evitar irritaciones, cuidando de no desplazar la sonda.
  • La sonda tiene que estar siempre cerrada, salvo cuando se administra la alimentación.
  • Para ducharse, es necesario mantener bien cerrado el tapón de la sonda y, una vez finalizada la ducha, hay que secar bien la zona de fijación y cambiar la tirita o esparadrapo de sujeción.
  • Aunque la persona tome los alimentos por la sonda, es importante cuidar la limpieza de la boca:
    • Por ello se deben cepillar los dientes y la lengua con un cepillo y pasta de dientes, como mínimo dos veces al día (por la mañana y por la noche), intentando que no trague el agua.
    • Si se aprecia que los labios están resecos, suavizarlos con crema de cacao o vaselina.
    • Si es necesario, humedecer la boca varias veces al día (3-4 veces/día) con una gasa empapada en agua.
  • Para el cuidado de la sonda nasogástrica es necesario:
    • Lavar cada día la zona del estoma (orificio cutáneo por el que se introduce la sonda) bien con agua y jabón, bien con una solución desinfectante. Al hacerlo, comprobar que la piel del estoma  no presenta irritación, inflamación o secreción.
    • Cambiar a diario el esparadrapo hipoalergénico que fija la sonda a la pared abdominal a varios centímetros del estoma.
    • Vigilar la posible pérdida de alimento o jugo digestivo a través del estoma y mantener la zona siempre seca. Si hay escape, limpiarlo inmediatamente y colocar una gasa alrededor de la sonda que se cambiará tantas veces como sea necesario.
    • Verificar periódicamente la posición de la sonda; para ello, traccionar la sonda suavemente hacia arriba hasta notar el tope interno, que es el balón inflado o la pestaña de silicona. Al cogerla entre los dedos, esta deberá girar sin dificultad en el interior del estómago.
  • El disco de plástico, que es el soporte externo de la sonda, puede levantarse un poco para limpiar mejor la zona del estoma, pero sin tirar de él.
  • Si la situación de la persona lo permite, puede ducharse siempre que se tenga la precaución de cerrar la sonda con los tapones. No es conveniente sumergir la sonda en piscinas o agua de la bañera. Tras el aseo se secará el punto de inserción o estoma y se cambiará el esparadrapo que servía de fijación.
  • Conviene animar a las personas que precisan nutrición enteral a que se movilicen en la cama, se levanten y deambulen, si su estado general lo permite.
  • Si la persona está encamada debido a una enfermedad, deberán practicarse cambios posturales cada 2 o 3 horas.