Personas mayores

Atención centrada en la persona

¿Qué es la atención centrada en la persona?

Origen y referentes

  • La terapia centrada en el cliente
    • Existe acuerdo en otorgar a la psicología humanista, concretamente a Carls Rogers y a la Terapia Centrada en el Cliente (Rogers, 1961) el origen de la ACP.
    • La Terapia Centrada en el Cliente parte de la hipótesis central de que el individuo posee en sí mismo medios para la autocomprensión y para el cambio del concepto de sí mismo, de las actitudes y del comportamiento autodirigido.
    • En este proceso de cambio, Rogers enfatiza la importancia que tienen las actitudes y cualidades del terapeuta (capacidad de aceptación incondicional del otro, la empatía y la autenticidad) para el buen resultado de la terapia, donde un rol no-directivo se considera un elemento esencial.
    • Las aportaciones de Rogers han sido trasladadas a diferentes campos de intervención donde los profesionales mantienen relaciones de ayuda. (…)
  • La Planificación Centrada en la Persona  
    • Por su proximidad e interés para las intervenciones gerontológicas nos detendremos brevemente en la aplicación del enfoque de la terapia centrada en el cliente  a las personas con discapacidad.
    • En este campo surge, en torno a los años 70, la Planificación Centrada en la Persona como un movimiento de reivindicación de los derechos de las personas con discapacidad y, especialmente, en torno a la normalización en países como Canadá, EE.UU. y Reino Unido.
    • Su principal propósito era, y es, la defensa de la autodeterminación y la visibilización de las capacidades de este grupo social, procurando instrumentos y procedimientos que permitan conseguir dichos objetivos.
    • La Planificación Centrada en la Persona, versus la planificación individual clásica, ha sido definida como una metodología facilitadora para que la propia persona con discapacidad, sobre la base de su historia, sus capacidades y sus deseos, planifique las metas que quiere alcanzar para mejorar su vida.
    • Para ello, puede ser necesario, si la persona presenta una grave afectación, posibilitar el ejercicio de su autodeterminación de una forma indirecta, es decir, mediada por otros, ofreciendo un grupo social referencial así como los apoyos precisos (Mount 1990; Mount, Ducharme y Beeman, 1991; Moos y Wiley, 2003; Fundación San Francisco de Borja (FEAPS), 2007).
  • Otros referentes de la ACP:
    • En lo que acontece a la atención a las personas mayores que precisan cuidados, el enfoque de la ACP se ha visto enriquecido desde aportaciones que proceden de tres fuentes:
      • Las declaraciones y consensos internacionales sobre cómo favorecer un envejecimiento positivo:
        • La ACP se alinea con las normativas nacionales e internacionales que pretenden destacar el respeto a la dignidad y la protección de derechos como la intimidad, la autonomía moral o la inclusión social. En este sentido cabe recordar:
          • La Declaración Universal de Derechos Humanos (Naciones Unidas 1948).
          • Los Principios a favor de las personas de edad (OMS 1991).
          • El modelo social de la discapacidad.
          • La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud – CIF (2001).
          • El modelo de Envejecimiento Activo (OMS 2002)
          • La Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad (Naciones Unidas 2006)
          • La Carta europea de derechos y deberes de las personas mayores que necesitan cuidados de larga duración y asistencia (AGE y EDE, 2010).
      • La bioética
        • Cabe también destacar que la ACP toma como referente esencial la bioética (Beauchamp y Childress, 1979; Gracia, 1989, 1991) y sus principios (no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia) como marco esencial para definir la calidad asistencial y las buenas prácticas profesionales, resultando de especial valor como método deliberativo ante las situaciones cotidianas donde se producen conflictos de valores y es preciso encontrar soluciones prudentes.
      • El conocimiento científico
        • Además, hay que subrayar que la ACP se fundamenta en aportaciones basadas en la evidencia científica como:
          • Las que proceden de los modelos de envejecimiento exitoso o competente (Rowe y Kahn, 1987; Baltes y Baltes, 1990)
          • Los modelos que incluyen variables psicosociales como antecedes de la dependencia (Baltes y Wahl, 1991; Little, 1988).
          • Los modelos ecológicos (Bronfrenbrenner, 1979; Kahana, 1975; Lawton 1975; Moos, 1974; Fernánez-Ballesteros,1987)
          • Los modelos de calidad de vida (WHO,1996; Fernánez- Ballesteros y Za-marrón, 1996, 1997; Schalock y Verdugo, 2002, 2003).
    • En conclusión, la ACP se asienta en tres pilares que hacen que la ACP y los modelos afines tengan una sólida base que integra la visión ética, el conocimiento empírico y las declaraciones y normativas democráticas que reconocen la igualdad de oportunidades como elemento fundamental para hacer efectivos los derechos de la ciudadanía.