Se trata de facilitarles espacios donde puedan experimentar conjuntamente, madre e hijo o hija, situaciones lúdicas en las que se dan intercambios afectivos, pueden participar conjuntamente para la obtención de un objetivo compartido (actividades de cooperación) que permiten la unión entre ambos, es decir, permite que puedan volver a sentirse unidos en vínculos que se reestablecen y se crean a partir de lo que fue en un pasado próximo. (…)