Otra situación es la que se plantea cuando se produce un traslado de centro o una convivencia con familia acogedora o adoptiva.
Las condiciones de partida son bien diferentes a las mencionadas anteriormente. En líneas generales, podemos decir que la diferencia radica en que la niña o niño ha recibido información del cambio y sus motivos, se le ha planteado de forma que se sintiera protagonista y partícipe de la decisión y ha tenido un conocimiento previo del nuevo hogar y de las personas que van asumir el cuidado.
En este caso, habrá ya mucho trabajo hecho. La coordinación interprofesional y con la familia es esencial en cuanto al traspaso de la información, pues deberán tratar sobre el contenido del Libro de Vida y revisar la narrativa que se ha ido construyendo; así, la nueva persona de referencia podrá continuar con la tarea de forma consistente.
Es necesario que, previamente, la confidencialidad haya sido bien tratada con la niña o niño para que este traspaso no sea interpretado como una traición a su confianza.
Todo lo dicho anteriormente sobre la información que se debe recoger es válido también para estas situaciones. El momento en que las nuevas personas de referencia reciben los objetos o Caja de los Tesoros y el Libro de Vida, debe estar cuidadosamente preparado. A modo de ritual se buscará, el día de la llegada y conjuntamente, dónde guardar los recuerdos, pues no vale cualquier lugar, sino que se debe haber pensado con antelación, preparando varios sitios posibles, así como la forma de hacerlo y el qué decir.
Este sencillo acto ofrece la posibilidad a profesionales o familias de expresar el afecto y el respeto con el que reciben el pasado de la niña o niño, a la vez que trasmiten su compromiso de cuidarlo. De esta forma se experimenta aquello que no puede explicarse completamente con palabras, porque en determinadas situaciones, las palabras no pueden soportar el peso de todo lo que necesita ser elaborado.
Incluimos aquí el primer contacto con la familia extensa de las familias acogedoras adoptivas, por considerar que forma parte también de la llegada y el recibimiento.
Les corresponde a estas familias preparar el ritual - orden, cuándo, dónde y duración - de las presentaciones. No hay que olvidar que el momento del cambio y los días siguientes causan un gran agotamiento emocional, pudiendo no dar la o el menor, señales claras de ello. Por esta razón, antes de iniciar los contactos se recomienda dejar pasar unas semanas, para darle tiempo a experimentar vivencias agradables de afecto, seguridad y diversión con sus nuevas figuras de referencia. De esta manera se construye una base más confortable desde la que afrontar nuevas relaciones. Una forma de ir introduciendo las nuevas figuras es mostrarle fotos a la vez que se dicen sus nombres o relación familiar (abuelas, tíos, etc.), dónde viven, frecuencia con la que los verá, etc. Posteriormente se pueden organizar breves encuentros, por ejemplo en el parque, donde con ayuda de su persona de referencia, puede fácilmente tomar descansos en la interacción, si los necesita.
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