La cronificación es una descripción de un proceso en el que las dificultades se mantienen en el tiempo. Cuando ese proceso está asociado a una situación de intervención familar, la cronificación puede ser evaluada en virtud de las siguientes dimensiones:
La siguiente figura muestra una caracterización del marco de intervención en función de esas dimensiones.
El proceso del problema cuando no hay cambios y está estancado en el tiempo puede ser crónico o crónico-crítico en función del nivel (bajo versus alto) de severidad y/o riesgo que conlleva.
Cuando hay avances y recuperación, el proceso de intervención puede implicar un apoyo adaptado a ese tipo de cambio o una intervención intensiva (incluso de emergencia) adecuada para una situación crítica.
Este esquema puede servirnos de mapa para diagnosticar un proceso de cronicidad y definir los niveles y perfiles de la intervención que realizamos.
