Como ya se ha comentado repetidamente, la intervención con los hijos y las hijas de mujeres maltratadas debe efectuarse, siempre que sea posible, de forma paralela al trabajo con las madres. (…) Es imprescindible intervenir de forma paralela con la madre y, a través del trabajo conjunto con ella.
Los equipos profesionales deben centrar sus esfuerzos en (Baker y Cunninghan, 2004b):