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Hartutako Kalte Zerebralaren ondorio fisikoak

Espastizitate eta nahi gabeko mugimenduak

En circunstancias normales, los músculos deben tener suficiente tono para mantener la postura y permitir el movimiento voluntario en contra de la fuerza de gravedad, al mismo tiempo que dan flexibilidad y velocidad a los movimientos. La espasticidad es un trastorno motor del sistema nervioso que se caracteriza por músculos contraídos e incapacidad para controlarlos. La espasticidad afecta a músculos y articulaciones de las extremidades causando movimientos anormales, o inhibición del movimiento; inhibe también el crecimiento longitudinal del músculo y la síntesis de la proteína en las células musculares, limita el estiramiento del músculo y desarrolla deformidades también en las articulaciones, que se pueden desarrollar a lo largo del tiempo.

No suele aparecer inmediatamente después de la lesión cerebral, pero puede desarrollarse más adelante, varias semanas o incluso varios meses después. Dicha contracción provoca la rigidez y el acortamiento de los músculos e interfiere en sus movimientos y en sus funciones, pudiendo tener un fuerte impacto en la autonomía, por cuanto limita la motricidad necesaria para desarrollar funciones que van desde la marcha o el control postural a la ejecución de tareas cotidianas de la vida diaria.

Se manifiesta con:

  • Aumento del tono muscular o hipertonía.
  • Calambres en forma de rápidas contracciones sin movimiento notable.
  • Reflejos exagerados o hiperreflexia de tendones profundos
  • Rigidez muscular que puede ser leve o muy grave y dolorosa.
  • Espasmos musculares incontrolables.

Buenas prácticas

  • El tratamiento varía en función de la edad de la persona, de la severidad de los síntomas, y de la concurrencia de otros problemas asociados, de modo que resulta necesario diseñar las estrategias individuales que mejor se ajusten a cada situación. Dado que la situación de la persona evoluciona, es posible que la necesidad de diseñar estrategias apropiadas para controlar la espasticidad dure toda la vida.
     
  • Terapias físicas como masajes o hidroterapia pueden ser efectivas para reducir la espasticidad. En algunos casos, sustituir la ducha por un baño pueda ser muy beneficioso.
     
  • También existen tratamientos farmacológicos que, en determinados casos, pueden ayudar a un mejor control y manejo de la espasticidad; si se desea explorar esta posibilidad, es imprescindible consultarlo con el médico para que sea éste quien, en su caso, determine y prescriba el fármaco más adecuado.

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